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La geopolítica de la minería (I y II)

Embajador Jorge Álvarez Fuentes / Cortesía

El Siglo de Torreón || 1 de agosto de 2019

Por: Embajador Jorge Álvarez Fuentes

Un tema poco presente en el imaginario colectivo es la minería, a pesar de su creciente importancia como un campo de alta rentabilidad y existiendo una disputa por la hegemonía mundial en torno a ciertos minerales.

La minería es una actividad industrial global de carácter estratégico, con amplias implicaciones internacionales, regionales y locales. El tema es relevante dado el incremento de las actividades mineras en el mundo y los consecuentes conflictos sociales, riesgos y desastres ambientales, habiendo hoy un debate sobre la necesidad de tener una nueva ley minera en México.

Se deben comprender las diversas maneras en que operan las empresas mineras multinacionales, entre los ámbitos local y global, mediante un entramado de relaciones que van más allá de los acuerdos con los gobiernos nacionales, estatales y municipales, o la concertación con las comunidades que habitan las regiones mineras, las cuales se extienden a los vínculos e intereses de socios internacionales que participan en la producción y el control de los mercados. Se trata de extraer el mineral con mano de obra local, de manera eficaz y a bajo costo, a través de los permisos o concesiones otorgadas por los gobiernos, con el fin de exportar, primordialmente, a los países avanzados. Este modelo de explotación perpetúa la extracción de las riquezas naturales de países de menor desarrollo, en beneficio del crecimiento económico y del avance industrial, militar y tecnológico, sobre todo de los países avanzados, y que, para los países mineros, deviene se una derrama económica en forma de pago de concesiones e impuestos, beneficios económicos y sociales a nivel local y fuentes de empleo.

Dada la ubicación de los yacimientos en zonas serranas o de difícil acceso, ante las explotaciones mineras, las comunidades locales, en su mayoría campesinas o indígenas, apelan a su vinculación con el territorio, oponiéndose a este modelo extractivo, o bien buscando aportar visiones alternativas de desarrollo. Estas poblaciones basan sus acciones de resistencia colectiva en una concepción del bien común, de que el ser humano es parte del entorno natural y social que le rodea, por lo que es imperativo buscar el equilibrio con la naturaleza, utilizando de ella lo necesario para la supervivencia. Esta perspectiva entra en conflicto con la lógica de las operaciones y la obtención de ganancias de las empresas mineras, tendiendo a reforzar la identidad y combatividad de las comunidades y pueblos, y con ello, su consecuente reclamo de soberanía que desemboca en procesos judiciales y demandas ambientales. Los pueblos no quieren quedar excluidos y luchan por intervenir en la arena política para ser partícipes de los benéficos de la explotación del mineral en sus territorios.

Ello ocurre porque la extracción y exportación de minerales esenciales y estratégicos no sólo supone oportunidades de crecimiento económico y desarrollo para un país, sino conlleva una serie de consecuencias sociales, distorsiones laborales y amenazas ambientales en regiones y lugares. De ahí que las actividades mineras generen, irremisiblemente, conflictos políticos internos. Por su parte, numerosos gobiernos nacionales promueven con sumo interés la atracción y ampliación de las inversiones extranjeras en el sector minero, por lo que en fechas recientes y en el contexto de las actuales negociaciones y acuerdos comerciales, los parlamentos y congresos se apresten a modificar o actualizar las respectivas legislaciones mineras y su reglamentación.

Hoy en día, junto con la minería concentrada en el oro y la plata, y la obtención de hierro, cobre, aluminio y níquel, hay otros metales de carácter estratégico como el litio, coltán, cromo, cobalto, fluorita y manganeso que son determinantes, en el ámbito internacional, para el avance de las nuevas tecnologías.

Hay 63 minerales claves para la industria y la economía de las corporaciones mineras estadounidenses (y canadienses), los cuales se extraen de 53 países. Por los tanto, sus Gobiernos despliegan una diplomacia económica con objetivos geopolíticos específicos, buscando asegurar condiciones geográficas, políticas y económicas ventajosas.

Hay 21 minerales (asbesto, cesio, fluorita, galio, grafito natural, indio, itrio, manganeso, mica, sienita, niobio, cuarzo, rubidio, escandio, estroncio, tántalo, talio, tierras raras, torio, trióxido de arsénico y vanadio) que los Estados Unidos no poseen, los cuales son fundamentales para su industria automotriz, aeronáutica y aeroespacial, farmacéutica, de equipos médicos, de construcción, papel, cemento, metalúrgica, de aleaciones, maquinaria industrial, vidrio, cerámica, turbinas, equipos militares, relojes atómicos, explosivos, telefonía celular, satélites, computadoras, televisores, combustible nuclear, filamentos de lámparas eléctricas, material cerámico de alta temperatura, lámparas electrónicas, lentes de alta calidad para instrumentos de precisión, electrodos especiales para soldadura y la construcción de reactores nucleares.

Si bien las actividades mineras siempre han acompañado el avance industrial -los nuevos usos y tecnologías, en particular en las industrias militar, electrónica y automotriz-, han provocado una mayor demanda mundial. Aunque las reservas son extensas, la explotación masiva e intensiva y un mayor almacenamiento conducen a un fenómeno de expansión y alza de precios, proliferando los conflictos sociales en torno a la minería en numerosos países y regiones. Por ello las grandes empresas mineras tienen enorme interés en los fondos marinos, lo cual plantea múltiples desafíos para los Estados y las relaciones internacionales. Depósitos minerales se encuentran en la superficie de todos los océanos, a distintas profundidades. Los más importantes por su potencial económico e industrial son aquellos yacimientos de minerales polimetálicos: nódulos de manganeso, costras de ferromanganeso ricas en cobalto y sulfuros hidrotermales polimetálicos. Estos se distribuyen a lo largo de todos los fondos oceánicos y contienen metales muy codiciados: hierro, manganeso, platino, níquel, oro, plata, titanio, cobre, mercurio y tierras raras. Sus concentraciones tienden a ser mucho más altas que en los yacimientos terrestres y las áreas que podrían ser explotadas son más extensas, ya que los mares y océanos cubren el 70 % del globo terráqueo.

Estas breves reflexiones buscan contribuir a enriquecer las discusiones en curso en el Legislativo y a las decisiones y acciones de política pública sobre la minería, en los tres niveles de Gobierno, superando una aparente inmediatez y miopía ante el declive circunstancial de las actividades mineras en México.

Video-Cápsula: AMSAC 40 Aniversario
Merecido reconocimiento a quienes fungieron como presidentes de la Asociación de Mineros de Sonora A.C.

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